Deporte de graderío
" En 2008 España acababa de subir a los altares futbolísticos al ganar la Eurocopa.
En 2010 la beatificación se transformó en canonización con la victoria en el Campeonato del Mundo en Suráfrica.
En 2012 España, (su selección de fútbol, que no el país) asciende otro peldaño: el de la gesta épica sin parangón.
Hoy España (que no su selección) se levantan igual -o peor- que ayer, la semana pasada, el mes pasado, el año pasado…
Pero la glosa excesiva, los cantares de gesta de la prensa deportiva, y las soflamas de los medios militantes, malgastan sus recursos en presentar un logro deportivo como el éxito de un país.
Y no lo es.
Nada hace indicar que este éxito tenga algo que ver con el camino que el país transita; el éxito del fútbol no está relacionado con la política deportiva general. Los triunfos de los deportes de equipo solo enmascaran la realidad de la estructura deportiva nacional, que no ha sido capaz de consolidarse después del trabajo realizado con motivo de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92: la asignatura de Educación Física sigue siendo el hermano pobre y exiliado del sistema educativo; el deporte universitario es prácticamente anecdótico; y los Centros de Alto Rendimiento apenas dan cabida a un puñado de afortunados que han conseguido, con su esfuerzo, y renunciando a casi todo lo demás, una oportunidad de intentar crecer en su profesión.
Las pasiones desmedidas y la ceguera colectiva que provocan estos acontecimientos masivos vuelven a poner de manifiesto hasta qué punto seguimos confundiendo lo urgente con lo importante, y este comportamiento se potencia desde las estructuras de poder a todos los niveles..."


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