Extracto del artículo publicado en
NAUKAS
" Me gusta leer regularmente las respuestas que David Morrison da a sus lectores desde su apartado “
pregúntale a un astrobiólogo” en la web del NAI. Hace unos días, un lector “desequilibrado” por el problema del calentamiento global, le decía a Morrison que a veces pensaba incluso en quitarse la vida para no tener que ver en lo que se convertirá la Tierra. También quería saber cuanto tiempo nos quedaba antes de que los catastróficos efectos que se nos anuncian llegasen a ser evidentes.
Me ha gustado especialmente su respuesta al lector con tendencias autoaniquiladoras. Ha sido seria, contundente y para nada ambigua, porque conviene recordad que la ciencia, si se contamina con opiniones personales, deja de ser ciencia. La suscribo hasta el punto que he decidido compartirla."
“El calentamiento global es causado por los humanos, y los humanos podemos revertirlo si tomamos las acciones necesarias. Existe mucha incertidumbre acerca del ritmo futuro del calentamiento, lo cual es un problema científico complejo. Pero esta incertidumbre sobre el futuro no rebaja nuestro entendimiento básico sobre la física del calentamiento global.
No existen disputas entre los científicos climáticos sobre la realidad del calentamiento global y sobre el hecho de que principalmente viene causado por la quema acelerada de combustibles fósiles.
Los científicos no podemos predecir la velocidad a la que se calentará el planeta, pero sabemos lo bastante como para identificar lo que está pasando. Los ecosistemas están variando a medida que las especies luchan por ajustarse a las cambiantes condiciones.
Parece que presenciamos un incremento en los incendios forestales y en la intensidad de las grandes tormentas, ambos efectos habían sido predichos en un escenario de planeta en pleno calentamiento. Los cambios más obvios se observan en el hielo que se derrite en las regiones polares, especialmente en el Océano Glaciar Ártico. La amenaza más inmediata para nuestra civilización vendrá de la elevación de los niveles del mar.
Incluso si reducimos las emisiones de dióxido de carbono, podríamos ver una elevación de los niveles del mar de varios metros a finales de este siglo. Esto podría implicar la inundación de grandes puertos y ciudades costeras, y también la pérdida de las fértiles tierras de cultivo de los deltas de los ríos, así como la destrucción de varias naciones isla. (Véase Maldivas).
Todos necesitamos decidir si estamos dispuestos a aceptar semejantes cambios, o si los combatiremos reduciendo de forma drástica las emisiones de gases invernadero.”
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