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Qué nos mueve a unirnos a grandes grupos
¿Qué incita a los hombres a formar parte de una muchedumbre?
Artículo de Lorena Sánchez en Quo
" Las hormigas legionarias se mueven en familias de tres a cuatro millones de miembros. En África las llaman hormigas visitadoras porque si en su camino hay una vivienda la ocupan, se lo comen todo y continúan su camino.
Los motivos que hoy convocan a más seres humanos son principalmente religiosos, políticos o festivos. Pero cuando los expertos tratan de explicar por qué participamos en una muchedumbre, hallan razones cercanas a las que llevan a los animales a reunirse en colectivos. Nos unimos para protegernos, igual que las cebras forman manadas para sobrevivir a los depredadores, o buscamos identificación con el grupo y creamos uniformes y símbolos que distinguen a los nuestros.
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| Multitud |
Un ingeniero informático que solía dedicar las tardes de verano a observar las bandadas de mirlos fue quien encontró la clave: creó un programa en el que introdujo pájaros virtuales a los que llamó ‘boids’, estableció un sistema de gráficos que reproducía los movimientos de los mirlos y comprobó que la razón por la que toda la bandada se movía en la misma dirección era porque cada ave armonizaba sus movimientos con los de los mirlos más cercanos.
Siguiendo este modelo, dos investigadores alemanes, Dirk Helbing y Peter Molnàr, programaron masas humanas y comprobaron que también nosotros nos movemos con reglas. Para empezar, nos mantenemos a una distancia precisa de los demás para no tocarles y avanzamos a una misma velocidad. Si dos grupos de gente virtual se mueven en direcciones opuestas por un corredor muy poblado, automáticamente forman filas en una y otra dirección y, en caso de que se produzca una alarma, todos se dirigen hacia un mismo lugar, como harían los animales de un bosque en caso de incendio.
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| Peregrinación a La Meca |
Hay otro placer propio de las muchedumbres. Gabriel de Tarde lo llamó electrización por contacto y Richard Dawkins, padre de la Sociología, efervescencia colectiva. “Es un estado de euforia propio de las ferias, los mercados, los ritos religiosos o los mítines políticos y es sumamente contagioso”. Efervescencia... Probablemente así lo sienten los dos millones de personas que cada año disfrutan de las lentejuelas, las plumas y los nanométricos tangas que desfilan por el Sambódromo de Río de Janeiro, en Brasil, al grito de “tenemos un destino que cumplir: brillar en Carnaval”. “El hombre jamás puede vivir ese entusiasmo a solas.
Por eso acudimos a estadios”, explica Gil Calvo y añade: “Además, cuando se convierte en un miembro más de una muchedumbre el hombre se permite a sí mismo superar sus propios límites, ir más allá de donde se atrevería a llegar en su vida cotidiana”.Sin embargo, a pesar de que las tragedias se repiten, no existe un solo musulmán –y hay mil millones en todo el mundo– que elimine de sus intenciones acudir, al menos una vez en la vida, a cumplir con el hajj. “Todos quieren estar allí donde está la mayoría y nada les hará cambiar de rumbo”, explica Elias Canetti, psicólogo y Nobel de Literatura.
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| Seguidores del movimiento "Poder Negro" |
No hay jerarquías, produce un entusiasmo contagioso y todo está permitido. Éstas son algunas de las fascinaciones de la masa. Pero Freud explicaba que nada de todo esto sería interesante para el hombre si no estuviera “sugestionado por algún poder. La libido es lo que nos mantiene en conexión con el líder y con los demás miembros del grupo”.
Una vez formada y en marcha, la masa es tan capaz de derrocar a un gobierno e instaurar un sistema más justo como de linchar a un hombre. “En grandes grupos el hombre sufre la más perversa de las características que genera el colectivo: la irresponsabilidad”, explica el sociólogo Gil Calvo, “que puede llevarnos a cometer los peores crímenes”.
El linchamiento, por ejemplo, es una forma de ejecución propia de las muchedumbres. El término se lo debemos a un magistrado del siglo XVII de Carolina del Sur (EE.UU.) llamado Lynch, que estableció un procedimiento sumarísimo por el cual la multitud podía apoderarse de un criminal, juzgarlo y ejecutarlo en el acto.
“La masa –añade Gil Calvo– induce una psicopatía en la que no se distingue el bien del mal”. Para Gabriel de Tarde, además, “las multitudes son inferiores en inteligencia y en moralidad a la media de sus miembros. Los hombres, en conjunto, valen menos que los hombres uno por uno”. Pero en contra de este aspecto turbio de las masas, nadie olvida que fue una multitud pacífica la que liberó a la India de la tiranía británica o un tumulto revolucionario el que tomó La Bastilla en París y cambió la historia. "
“La masa –añade Gil Calvo– induce una psicopatía en la que no se distingue el bien del mal”. Para Gabriel de Tarde, además, “las multitudes son inferiores en inteligencia y en moralidad a la media de sus miembros. Los hombres, en conjunto, valen menos que los hombres uno por uno”. Pero en contra de este aspecto turbio de las masas, nadie olvida que fue una multitud pacífica la que liberó a la India de la tiranía británica o un tumulto revolucionario el que tomó La Bastilla en París y cambió la historia. "
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