Manifestación contra las Maniobras de la OTAN en Zgz.
de la Plataforma Anti-OTAN de Zaragoza,
convocante de la manifestación.
Una vez más nos vemos obligados y obligadas a movilizarnos frente a una amenaza que cono-
cemos demasiado bien. En octubre se realizan en nuestra ciudad los juegos de guerra de la orga-
nización más criminal del planeta: la OTAN. No es la primera vez que le hacemos frente y no será
la última. Zaragoza y sus gentes atesoran una larga tradición de lucha contra sus bases militares.
Mientras los generales presumen del mayor despliegue militar en suelo europeo desde el des-
embarco de Normandía, los que nos gobiernan nos hablan de seguridad y democracia. Nos dicen
que su maquinaria de guerra está lista para garantizar derechos y libertades frente a amenazas
terroristas y dictaduras tiránicas. Nada de eso oculta que son ellos los que nos arrebatan conquistas
sociales en nombre de un sistema económico injusto.
La OTAN se creó para ser el brazo armado de un régimen que nos somete a la dictadura de los
mercados. Un mundo donde los privilegios de unos pocos se anteponen a los derechos colectivos
es un mundo en el que no cabemos todos. Los y las que estamos aquí hoy nos negamos a aceptar
la vida de miedo y miseria que nos imponen y estamos dispuestos a gritar, a pelear y a salir a las
calles hasta enterrar en las más ignominiosas páginas de la historia a los sicarios del imperio.
Nos dijeron que la OTAN era necesaria para protegernos de la invasión soviética. Sin embargo,
desde que el fantasma de la amenaza despareció los criminales del mal llamado Atlántico Norte no
han parado de hacer la guerra, de masacrar y expoliar pueblos, de desestabilizar países y regiones.
Eso es lo que hacen, instaurar el caos allá donde sus intereses económicos están en juego.
Cuando sus bocas pervierten palabras como libertad, democracia y derechos humanos, nosotros
y nosotras recordamos a miles y miles de inocentes que han muerto bajo sus bombas. Recordamos
salvajes bombardeos sobre cadenas de televisión y trenes de pasajeros en Yugoslavia. Nos llena
de rabia la invasión de Afganistán, donde decenas de aldeas han sido masacradas por aviones tele-
dirigidos y cientos de personas han sido asesinadas y torturadas. En Libia los ejércitos de la OTAN
colaboraron en el asesinato de de miles de personas a las que supuestamente iban a proteger.
Algunos miembros de la Alianza desarrollan unilateralmente aventuras imperialistas confiando
en el apoyo de eso que llaman comunidad internacional. Todos y todas sabemos que los Estados
Unidos, Gran Bretaña y España destruyeron Irak para conseguir un puñado de pozos de petroleo.
Francia no dudó en invadir Mali para controlar las minas que suministran Uranio a sus centrales
nucleares y recientemente ha amenazado con declararle la guerra a Siria.
Son estos ejércitos criminales los que pondrán a prueba sus capacidades durante las maniobras
Trident Juncture en Zaragoza, en Madrid, en Valencia, en Andalucía, también en Italia y en Portugal.
La OTAN nada tiene que ver con la seguridad o la protección de ningún pueblo. Esta organización
terrorista no es más que un apéndice de los intereses de una pequeña elite y de los delirios del
predominio imperialista norteamericano. Mientras tanto Europa y sus estados miembros obedecen
como buenos vasallos.
Como ejemplo de esta servidumbre, el gobierno español ha ampliado la
cesión de la base de Morón de la Frontera para albergar permanentemente a 3.000 marines listos
para ser desplegados en África, el Mediterráneo y Europa del Este. Estas son, precisamente, el tipo
de agresiones que practicarán durante las maniobras del mes de octubre en nuestras ciudades.
No necesitamos marines en nuestros pueblos. Llevamos tiempo asistiendo a la creciente militari-
zación de las ciudades y territorios en los que vivimos. Una vez más es hora de que mostremos un
rechazo contundente a la normalización de tanta presencia militar. También es hora de negarnos a
que utilicen parajes naturales como campo de pruebas para sus municiones de uranio empobrecido
que contaminan suelos y acuíferos causando enfermedades y malformaciones.
Políticos y militares repiten que la presencia de la OTAN y de los Estados Unidos nos aporta es-
tabilidad y prosperidad, pero rechazamos el falso bienestar que se ha construido sobre la sangre de
millones de víctimas. Tampoco necesitamos que nos protejan de enemigos que ellos mismos han
creado. Lo que necesitamos es que dejen de financiarlos y armarlos para crear inestabilidad en las
regiones ricas en recursos naturales.
Su democracia no es nuestra democracia. Aquí y ahora les decimos que no queremos ser cómpli-
ces de sus masacres. Que sus guerras no son las nuestras porque la única lucha legítima es aquella
que se libra por la paz y la libertad con justicia social. Nuestra lucha no se basa en la codicia y las
ansias de dominio, sino que se alimenta de la solidaridad con nuestros iguales, con aquellos cuyas
vidas sufren la continua amenaza, no solo de los que nos explotan y nos gobiernan, sino de aquellos
que esgrimen la genocida responsabilidad de protegerlos.
Por todo ello, manifestamos que Aragón es un territorio de resistencia frente a la barbarie del im-
perialismo. No queremos sus maniobras ni aquí, ni en ninguna parte.
Hoy como ayer:
OTAN NO
BASES FUERA







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